Acuerdo de divorcio en Madrid

Cuando una pareja toma la decisión de poner fin a su matrimonio el derecho debe intervenir para regular el camino hacia la nueva situación que se va a producir, el divorcio. Esta decisión supone un momento doloroso para cualquier pareja en la que la parte emocional juega un papel importante. Es por ello por lo que para no alargar el proceso y regularizar la nueva situación cuanto antes, desde mi despacho siempre recomiendo alcanzar un acuerdo de divorcio en Madrid.

Primeros pasos frente a la ruptura

Con la decisión de poner fin al matrimonio, los cónyuges deben iniciar un proceso para extinguir este vínculo. Para ello deberán contactar con un abogado de divorcios, quién les aconsejará y les guiará en los trámites que deben realizar. Con la sentencia de divorcio se pondrá fin al matrimonio y el vínculo quedará extinguido. Dos son los factores más importantes que se deben regularizar, las relaciones con los hijos y la disolución del régimen económico.

La duración del proceso y los trámites que en él se realicen depende en gran medida de la pareja. A la hora de plantear el divorcio podemos encontrarnos con dos situaciones claramente diferenciadas. Por un lado existe el procedimiento que se lleva a cabo tras un acuerdo entre los cónyuges, que queda plasmado en un documento conocido como convenio regulador. En el supuesto no deseable de no haber acuerdo, el procedimiento se llevará a cabo por la vía contenciosa, en el que un cónyuge demandará al otro y finalmente el juez decidirá cómo van a quedar reguladas las relaciones tras el divorcio.

Ambas vías acaban en un mismo acto, la sentencia que declara la disolución del matrimonio y plasma la regulación de las relaciones entre los ya ex cónyuges con respecto a sus hijos y sus bienes. La gran diferencia entre ambos procedimientos radica en el tiempo y en los gastos. Mientras que un divorcio de mutuo acuerdo suele tardar aproximadamente 3 meses en resolverse y supone un gasto de alrededor de 400€ a, la vía contenciosa puede tardar más de un año en pronunciarse y su precio puede incluso superar los 1.000€.

Siempre recomiendo que aunque los cónyuges tengan diferencias y ellos crean que éstas son insalvables, acudan a un abogado especialista en divorcios para que les explique las ventajas que supone alcanzar un acuerdo y pueda guiarles para la consecución del mismo. El papel del abogado en este tipo de situaciones está destinado a mediar entre los cónyuges para alcanzar un acuerdo común a sus intereses.

La importancia de pactar la regulación tras el divorcio

Ya he comentado lo conveniente que resulta presentar el divorcio de mutuo acuerdo para ahorrar costes y tiempo, y eso es lo que busco con las parejas que solicitan mi asesoramiento para un acuerdo de divorcio en Madrid. El pacto previo a la demanda es sin duda la opción más aconsejable para los cónyuges. Por otro lado, presentando la demanda de mutuo acuerdo se consigue que el juez intervenga lo mínimo en cuanto a las relaciones tras la ruptura, puesto que estará a lo pactado por las partes.

Si bien es cierto que tras una ruptura a veces no es fácil que los cónyuges alcancen el deseado consenso, es siempre aconsejable presentar el divorcio con una propuesta de acuerdo. Como abogado especialista en divorcios, siempre intento que mis clientes alcancen un acuerdo y que el contenido de este se ajuste a la legislación vigente para asegurarme la aprobación del juez en el momento de la sentencia. El acuerdo de divorcio de mutuo acuerdo, va a facilitar mucho los trámites durante el proceso.

Acuerdo de divorcio en Madrid: Los tres pilares en los que hay que alcanzar un consenso

Para lograr el acuerdo de divorcio que más se ajuste a la situación de la pareja, es importante tener claros los tres puntos que pueden dar lugar a la aparición de desavenencias. Éstos son:

  • Las relaciones con los hijos:

Este es sin duda el punto susceptible de mayores conflictos entre los cónyuges. Deben ponerse de acuerdo en cuanto a la custodia, la pensión de alimentos y el régimen de visitas en caso en el que la custodia no sea compartida.

Para consensuar la regulación de las relaciones con los hijos, es fundamental que los cónyuges tomen en consideración los intereses de los menores. Los hijos deben verse lo menos afectados posible por esta nueva situación de sus padres, por lo que es importante que no sufran cambios bruscos, mantengan relación con ambos progenitores y tengan garantizados los alimentos para cubrir sus necesidades diarias.

  • La disolución del régimen económico:

Este caso sólo se da en el matrimonio que se ha casado bajo el régimen económico de gananciales, ya que en la separación de bienes no debe disolverse, puesto que no hay patrimonio en común. El régimen de gananciales es el régimen legal en casi todas las comunidades autónomas, por lo que si no se pacta lo contrario en capitulaciones matrimoniales, es el régimen que va a imperar en la mayoría de los matrimonios.

Su característica principal es que los bienes y derechos que se obtengan por el matrimonio serán de la sociedad de gananciales. Si bien es cierto que este punto puede resultar conflictivo, el Código Civil establece una serie de reglas sobre qué bienes serán considerados gananciales y cuales privativos, por lo que la disolución del régimen se establecerá en base a disposiciones legales que los cónyuges deben acatar.

  • El derecho a la pensión compensatoria:

Cada vez en menor medida la pensión compensatoria supone un punto de conflicto. Este derecho a recibir una pensión tras el divorcio surge en el supuesto en el que con el divorcio se produzca un desequilibrio económico en alguno de los cónyuges.

Hoy en día es frecuente que ambos trabajen y por lo tanto dispongan de sus propios medios económicos, por lo que rara vez se plantea la posibilidad de que el divorcio suponga un desequilibrio económico. Si ambos cónyuges trabajan, lo aconsejable es renunciar a la pensión compensatoria puesto que no es necesario que uno de los cónyuges deba mantener al otro.

Alcanzando un consenso sobe estos tres pilares, puedo afirmar que no existirá ningún inconveniente para que el divorcio sea tramitado de mutuo acuerdo, por lo que se podrá presentar junto con la demanda un acuerdo de divorcio voluntario, susceptible en todo caso de aprobación judicial. Tengamos en cuenta que este acuerdo habrá estado supervisado por un abogado especialista y redactado por éste, por lo que la aprobación judicial no debe suponer ningún problema si el convenio se ajusta a la legalidad y se tienen en cuenta los intereses de las partes y de los terceros que dependan de ella.

  • El convenio regulador

Es el documento clave en cualquier demanda de divorcio de mutuo acuerdo. En él se contienen todos los pactos alcanzados por las partes y destinados a regular las relaciones que surjan tras el divorcio. El convenio regulador debe estar supervisado por un abogado experto en divorcios y se presenta firmado por ambos cónyuges en señal de conformidad. Tras la presentación de la demanda y el convenio, los cónyuges deberán acudir al juzgado a ratificar su contenido.

La importancia de alcanzar un acuerdo y presentar un convenio regulador firmado por ambos cónyuges es de vital importancia para ahorrarse costes y tiempo en la sentencia de divorcio. Esta es la idea que transmito a mis clientes cuando vienen a asesorarse a mi despacho especializado en derecho de familia. Este es el caso de varios de mis clientes y en particular de Emma G.T con la que hace escasos días conseguí un acuerdo de divorcio muy favorable.

Emma y su marido habían decidido, en un principio de mutuo acuerdo, divorciarse. Del matrimonio había nacido una hija, Silvia, de 4 años de edad. La custodia iba a ser para Emma, teniendo su marido un régimen de visitas muy amplio que consistía en recogerla todos los días a la salida del colegio y pasar con ella un fin de semana cada 15 días.

El motivo por el que Emma G.T acudió a mí en busca de asesoramiento, fue porque no lograba ponerse de acuerdo con su marido acerca de la pensión de alimentos que debía pasarle por la hija en común. Tras una primera visita exponiéndome el caso, le aconseje la importancia de llegar a un acuerdo con su pareja, por lo que la invité a que viniera con él en una próxima visita para tratar de llegar a dicho consenso.

Rodrigo, su marido, quería pagarle la cantidad de 150€ en concepto de pensión alimenticia. Para fijar la pensión definitiva que fue de 320€ tuvimos en cuenta la nómina de Rodrigo, (1.632€), las tablas establecidas por la ley para fijar la pensión, la nómina de Emma (892€) y las necesidades diarias de la menor. En base a todos estos criterios, Rodrigo pudo darse cuenta de que la cantidad que le correspondía abonar era más alta que la que el proponía y que llevar el divorcio por la vía contenciosa supondría que un juez se posicionara a favor de Emma.

Finalmente y con un acuerdo de divorcio modelo, logré que se firmaran el convenio regulador. A día de hoy está presentado en el Juzgado de esta ciudad junto con la correspondiente demanda y en 3 semanas acudirán a ratificarlo. El proceso les va a llevar menos de dos meses y les costará 350€. Si no hubieran conseguido el acuerdo y sin mi labor mediadora como abogado especialista en divorcios, hubieran pagado más de 900€ y el proceso se hubiera alargado varios meses más.

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